Los amores de tv tienen algo especial. No me refiero tan sólo a eso del atractivo físico, que si es por decir “rrrica” o “mamasita”, lo podemos hacer bastante seguido y basta un mero zaping. Hablo más bien de esa sensación única que te relaciona emocionalmente con un personaje de la pantalla, esa extraña proyección que confunde realidad y ficción y que nos revela que la tele es mucho más que un objeto al que acudimos para matar el tiempo.
"Joey", el spin off de Matt LeBlanc, fue un fracaso. Lisa Kudrow y Matthew Perry aparecen una que otra vez en el cine secundario, pero a David Schwimmer no lo vimos más. Lucrando con su su fallido matrimonio con Brad Pitt, Jennifer Aniston ha logrado mantenerse en la vitrina. ¿Y Courtney Cox? Ahora es su momento... o quizás no.
Por qué me gusta “Two & a half men”: porque es simple, directa y sin ambiciones. Es, de hecho, una serie de televisión clásica en todos los sentidos y comparte mucho más con la teatralidad de los programas del siglo pasado que con la narración cinematográfica tan en boga en nuestro tiempo.
Kyle, Cartman, Stan y Kenny cumplen 13 años en nuestras vidas, jugando, insultando, vomitando sobre sus vecinos y, por supuesto, haciéndonos reír con su bizarra forma de ver la vida. Lo políticamente incorrecto sigue vendiendo, y a manos llenas.
La medicina hizo su trabajo y mejoró considerablemente la calidad de vida de su paciente, pero la descarada exhibición que se hizo del procedimiento y de la condición de Huang Chuncai no me dejaron indiferente. La promoción de “El verdadero hombre elefante” y el enfoque del programa son muy discutibles, no sus resultados. Y este es quizás el punto más inquietante del asunto, porque este documental nos revela más de nosotros mismos de lo que estamos dispuestos a admitir abiertamente.
Hoy se estrena "Sherlock Holmes" con Robert Downey Jr. en el protagónico y acaba de ganar un Golden Globe por su papel, ocasión perfecta para recordar su paso por la TV donde su personaje más popular (y más llorado hasta hoy) fue el gran Larry Paul de "Ally McBeal", obligado a desaparecer por los conflictos de drogas que se supone, hoy, ya superó.
Perdió “La Nana”. Digo, por si alguien a estas alturas no se ha enterado de que el Globo de Oro a “Mejor película extranjera” se lo llevó la alemana “The white ribbon”. A Catalina Saavedra sólo la vimos en el vídeo de los nominados, porque en la trasmisión oficial, ni de pasada. Igual aprovechamos de escapar de los informativos electorales de ayer echándole un ojo a los premios que entrega la “Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood” desde hace 67 años. Parafraseando a mi abuela: “al mal tiempo, alfombra roja”.
Estamos ad portas de una nueva elección presidencial donde sabremos quién regirá Chile por los próximos 4 años. En honor al ambiente cívico, me detengo un momento para recordar a dos grandes series de gobierno, protagonizadas por dos muy atípicos presidentes en atípicos escenarios que, oh sorpresa, terminaron siendo una realidad.
Sé lo que puede estar pensando. Demasiado oportuno. Un reality sobre lo que queda de Los Jackson 5 a pocos meses de la muerte de Michael da para sospechar. Que el loco genio y monarca del pop no ha muerto para los que todavía pueden sacar beneficios de su tragedia.
Tiene buenos diálogos, situaciones exageradas y excelentes actuaciones. No sabemos cómo lo hace, pero encanta rápidamente, aunque por fuera sólo sea otra sitcom, otra familia anormal, otra media hora de risas grabadas de las que todos los años abundan.
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Llegó febrero y el amor está en el aire (como dice Tom Jones, uno de mis favoritos). Acá en Somos Blogs estamos muy enamorados, tanto así que los invitamos a leer este interesante artículo acerca de la fórmula hollywoodense para crear el amor; ese amor que luego vemos en la pantalla grande del cine.