
Los británicos la saben hacer desde hace años: buenos actores, personajes entrañables, fotografía de lujo, música para sacarse el sombrero y una historia construida magistralmente de la mano de un guión que saca oro del hierro como esa mítica piedra filosofal que perseguían los alquimistas (y también Harry Potter, qué no).
Sí, a veces la televisión camina por las veredas del arte y el camino pasa con frecuencia por Inglaterra.