Hell on wheels: agáchate que vienen los indios

Era uno de los últimos estrenos interesantes de la temporada 2011 que faltaba ver en estas tierras. Uno que agradecerán sobre todo los seguidores del western, que no veían una serie decente desde la cancelación de la mítica “Deadwood”.
Si, la cadena AMC cumple con su cuota anual de buen hacer, aunque “Hell on wheels” esté a kilómetros del impacto mediático de “The Walking dead” y no alcance la altura de “Mad Men”, pero bueno, esto último casi nadie.
Estamos al final de la Guerra Civil que puso los cimientos de la Norteamérica moderna. Como un preludio necesario la conquista del Oeste y la integración del país pasaban por los rieles del ferrocarril. “Hell on wheels” era el nombre que recibía el poblado itinerante que seguía la construcción de la vía de la Union Pacific. Un amasijo de negros, inmigrantes, prostitutas y hombres en busca de un lugar en el que esconderse de los pecados del pasado. Eso sin olvidar la cuota de indios, ya sea bautizados, ya sea pintados para la guerra.
El camino del relato de frontera ya ha sido recorrido mil veces, pero no por eso deja de ser atractivo. Los tópicos son tópicos porque funcionan y si para rematarla se tiene el sano descaro de seguir a los maestros, pues sea bienvenido. Este es un relato de pistoleros, de tragedias, pecados y sobre todo de violencia. Eastwood, Leone, Ford o Peckinpah andan dando vueltas por ahí. La caricatura también, aunque se perdona.
Nuestro protagonista, un ex soldado confederado, busca vengar la violación y asesinato de su esposa durante la guerra y llega persiguiendo a los culpables hasta el fin del mundo. Los indios quieren lo que siempre quieren los indios, que es mantener a los blancos fuera de su territorio. Los negros buscan su lugar en esta nueva Norteamérica sin esclavos. Punto a parte para el villano de Colm Meaney, quien nos regala un histórico Thomas C. Durant más malo de lo que era en realidad, con el regustillo que deja el bourbon en el aliento después de una noche de excesos.
“Hell on wheels” está lejos de ser perfecta, pero es una buena serie, sobre todo si estabas echando en falta un western en tu parrilla personal. Un drama completamente rodada en exteriores con una fotografía que es un lujo y una ambientación que no está nada de mal (aunque en esto “Deadwood” marcó una época insuperable). Algo cansina en el ritmo, tarda una enormidad en arrancar, pero desde la mitad de la temporada en adelante junta suficientes méritos para estar en el top 10 de los mejores estrenos del año recién pasado.
PS: Cuándo ver “Hell on Wheels”: todos los lunes a las 21:00 por Max Prime y a las 23:00 por Cinemax.

Me tink...ya que me aburre un poco tanto drama entre cuatro paredes. Además me faltaba un western en mi parrilla.
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