Más allá de la impresión global de que estos premios han perdido mucho glamour y cada año están más fomes (personalmente, Jimmy Fallon me produce cero empatía), lo realmente importante está en el fondo: el formato de premiación está OBSOLETO. Así no más. Y les cuento por qué.

 

 

 

¿Es acaso todo esto un plan de Pinky y Cerebro para “tratar de conquistar al mundo”? ¿Será que Ted Turner es en realidad un palo blanco de Lex Luthor? ¿Tendremos que aguantar Yingo por Boomerang e Infieles por Space? ¿Será “Primer Plano” la punta de lanza de un complot capitalista para adormecer a las masas proletarias? ¿Quiere saber quién compró Chilevisión? No se estrese, esta columna no responderá ninguna de esas preguntas.

 

Vale la pena detenerse ante el análisis humano: cómo está impreso en nuestra esencia el mantener viva la esperanza aunque todo esté en contra, y cómo en los peores momentos afloran las cualidades más excepcionales. Vale para la realidad, y también para la ficción. Ya lo sabe House.

 

 

A don Editor como que le bajó la “Vasco Moulianada” y anda preocupado por el rating con una blackberry en el bolsillo. Dice que tenemos que tener una parrilla de temas flexibles, que el blog debe adaptarse a los tiempos que corren. “Llénate un post de mujeres en bikini-me dijo sin arrugarse” y yo, como soy buen funcionario, decidí cumplir con un ranking, dedicado a los escándalos y anécdotas más sabrosos de los concursos de belleza, aprovechando que se nos viene el Miss Universo esta misma noche en TNT.


(Foto: Chilevision.cl)

Los personajes del programa de CHV y la deslenguada Snooki tienen algo en común. En serio. Voy a mezclar peras con manzanas, pero síganme el juego un rato.

Raíces fue una de las grandes miniseries que vimos por esta tierra en los ochenta, aunque en estricto rigor se estrenara en Estados Unidos en 1977, como parte de la programación especial que preparaban los canales norteamericanos para celebrar el bicentenario de su independencia. Una serie que marcó con su particular historia  y que TCM repone como una imperdible oportunidad de revisitar uno de los clásicos televisivos del siglo XX.

Esta columna es para los que no eran lo suficientemente lindos o atléticos para ser populares, ni lo suficientemente feos, gordos o cuatro-ojos para ser nerds. Los que no tenían etiqueta, ni chicha ni limoná. Los del medio.

 

 

Señores, llegó la hora de informar los ganadores del Concurso Spartacus: Blood & Sand.

 

 

 

Hoy no voy a hablar de la serie de moda, ni de ese documental que me dejó pensando en la inmortalidad del cangrejo... Es más, si no soporta la mamonería, mejor no siga leyendo, que esta columna se luce en el género.

 

No deja de ser interesante que un producto como "Glee" sea uno de los primeros caballos de batalla de la renovación 13. En apariencia es una excelente serie que va perfectamente de la mano con la diversión sana que el canal quiere promover; sin embargo, comparada con otra de sus producciones insigne, "Los 80", "Glee" es casi revolucionaria.