¿Hay algo así como una identidad chilena que pueda rastrearse a través de las películas? Villalobos lo intentó y aquí está la tarea hecha, justo antes de irse a la convivencia de rigor.
Desde el aeropuerto de Santiago, donde me encuentro ad portas de subirme al avión que me llevará a Concepción, aprovecho de crear un post que actualizaré para mantenerlos al atento de mi experiencia de jurado en este destacado festival nacional.
Powers Boothe en 24: Redemption. La muerte de John Hughes. El remontaje de Diciembre. Una canción que parece película de John Sayles. La (in) existencia de Warnken. El impasse Vicuña-Tohá. Y la pregunta más vieja de todas: ¿qué quieren las mujeres?
A diferencia del año pasado, a estas alturas ya se hablaban de una serie de estrenos nacionales, que colmarían la taquilla con espectadores, ávidos de ver estrellas nacionales en la pantalla grande.
(En este punto es cuando pasa una bola de espino por el centro de donde sea que fijemos la vista)
Lo cierto es que solo un puñado de cintas están entrando en una etapa previa al estreno. El resto esta bastante estancado. Razones; La Crisis Subprime, la gran responsable de todo lo malo que nos pueda pasar en el año. Cuco de empresarios y aventureros creadores que busquen financiar alguna locura que alimente nuestra cartera cultural. Cola de Flecha de directores que quieran endeudarse para llevar a cabo su proeza, los Pedro’s Urdemales de nuestro circuito audiovisual.