Eric Clapton: La mano de dios

Publicado hace 7 meses por Sergio Benavides

Un concierto brillante de un tipo más bien sobrio. Un inglés que respondió parco, con escasos agradecimientos en tono campirano, a la devoción de sus seguidores que llenaron el Movistar Arena. Y sin embargo, una experiencia irrepetible que quedará en la memoria de los que un 16 de octubre de 2011 tuvieron el privilegio de ser testigos del soberbio mano lenta. Sin duda, el mejor de los guitarristas eléctricos… vivo.

Sergio Benavides

 

No mira al público. No lo necesita. A ratos, mientras su mano izquierda revolotea el mango de la guitarra, levanta el pie del mismo lado y se inclina hacia delante o atrás. Es su máxima expresión. Eric Patrick Clapton no genera empatía con saludos ni pirotecnia, lo hace con lo más difícil: la interpretación. Se acompaña de una banda impecable que sostiene el pulso con Willie Weeks (en bajo) y el eterno Steve Gadd (en batería). Que suma las cadenciosas, profundas y poderosas voces de Michelle John y Sharon White  (coros), pero que realmente le vuela la cabeza al más escéptico son los teclados de Chris Stainton  y Tim Carmon, músicos que a rato dejaron casi en shock a los asistentes del Movistar Arena con sus inflamables solos.  

 La noche se abrió pasada las 20 horas con “Key to the higway” canción atribuida a"Chas" Segar and William "Big Bill" Broonzy y otrora también parte del repertorio de grandes como Little Walter, John Lee Hooker y BB King. La interpretación de un clásico que lo situó al minuto de escena  a la altura del olimpo de guitarristas negros, y que cimentó los acordes que vendrían en el tercer corte del concierto: los de “Hootchie cootchie man”. La canción (de Willie Dixon) que popularizó el legendario Muddy Waters fue lo que terminó de embobar y entusiarmar al respetable.

 Paseándose por diversas técnicas de interpretación Clapton mostró solidez y versatilidad en el rock, blues y algo de “progresivo”. Incluso los oídos de los presentes acusaron algunos chillidos con “Old Love”, la parte más romántica del repertorio del inglés que, a sus 66 años, todavía levanta suspiros.  

 Tomará la acústica para una quieta y pulcra versión de “Driftin”.  Y luego “Lay down Sally”, clásico de 1977 que compuso junto a Marcy Levy y George Terry, lo hizo cambiar una vez más de guitarra. No mucho, si consideramos que sólo ocupó tres maderas diferentes en todo el concierto y casi todo el tiempo utilizó su Fender stratocaster celeste.

 Con respecto a su voz, el manejo es perfecto. A ratos intencionalmente nasal, en otros momento carraspeado y, por graficarlo, acercándose a la manera de cantar de Louis Armstrong (recurso que también está utilizando en su discografía de estudio). Cierto coqueteo con el jazz en “When Somebody Thinks You’re Wonderful” de su último álbum de estudio “Clapton”, para volver al blues con “Before you accuse me”.

 Una versión de Layla (incluso) más lenta que la del “Unppluged” deleita y hace (para algunos lamentablemente) cantar a la audiencia. Y ya entrada la noche, es el turno de “Cocaine”, quizás una de las obligadas que no parece disfrutar en demasía, aunque el público si. Para el bis, quedará “Crossroads” de Robert Johnson y luego levantará la mano para despedirse. Sería todo. Afuera quedaron “Bad love”, “Tears in heaven” y “I shot the sheriff” (esta última que sí tocó en Argentina). Pero bastó.

 Alguien tira una bandera chilena al escenario. Pero Clapton ni la ve. No está para la parafernalia, sino todo lo contrario. Noche de música donde no hubo flequillos, espejos, ni luces robóticas, sólo un concierto de blues. Del mejor claro.

 

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Karolina dijo:
Lun, 17/10/2011 - 4:41pm

mmm.. luego de esta nota.. me muero del arrepentimiento de no haber asistido.. buu

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Justin dijo:
Lun, 17/10/2011 - 5:42pm

este le gusto caleta a mi papa pero justinnnnn

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Andrea Troncoso dijo:
Lun, 17/10/2011 - 6:37pm

Se agradece la nota, y saber que hay muchos quienes concentran en lo medular: el talento y la m'usica. Qued'e con ganas de saber m'as de todo ese listado de m'usicos presentados. Saludos

Imagen de LoboCinepata
Mar, 18/10/2011 - 8:46am

A la larga el cambio de local le favoreció:aunque en un momento se sentó bien en los grandes estadios, Clapton no necesita grandes escenarios ni mucha parafernalia para dejarnos impactados. Un maestro a la hora de tomar la de seis cuerdas para hincar el diente sobre todo al blues, ese sonido fundido sobre sentimientos ahogados en alcohol barato y que salen a la luz en la voz de tipos sentados al medio de bares en medio de la nada, se despachó uno de los grandes conciertos del año.
Quien lo diría, al día siguiente de que un fenómeno pop de plástico para lolitas en crecimiento, que se va a dar de baja luego, un viejo de pocas palabras pero mucho corazón nos dio unas cuantas historias llenas de alma. Clapton es Dios, y el domingo pasado comulgamos con él. Amén!

Imagen de Rodrigo Acuña
Rodrigo Acuña dijo:
Mar, 18/10/2011 - 10:18am

Esta columna resume fielmente la personalidad de Eric Clapton, quien no necesita mas que su Fender en las manos para demostrar una vez mas porque es considerado uno de los mejores guitarristas del mundo.
Después de leer esto, no tengo mas que seguir arrepintiéndome de no haber asistido.
Gracias por la critica, ya que al menos de esta forma pude estar sentado en el estadio escuchando a Mano Lenta mientras la leí.

Imagen de Sergio Benavides
Mar, 18/10/2011 - 10:41am
gracias Rodrigo por tu comentario y buena onda. La verdad es que el concierto estuvo muy bueno, y si otra gira hace que el músico vuelva, no te lo pierdas, que de esos quedan pocos. saludos
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Leoncio Pineda dijo:
Mar, 18/10/2011 - 6:20pm

Una reseña que no hace más que confirmar los pergaminos de Clapton, un artista que, como dice Benavides, no necesita parafernalia. De esos hay pocos y son personajes que solo necesitan su música para llenar el escenario. Además, el hombre tiene 66 años y mejora cada día. Excelente crítica.

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