Los límites de la visión
No voy a poner un link al video, pero muchos de ustedes tienen que habérselo topado esta semana en la red. Es de día, estamos entre los arbustos a la orilla de un curso de agua. Una adolescente ríe mientras coge cachorros de un balde plástico y los lanza con toda su fuerza al agua. Mientras vuelan por el aire, algunos cachorros emiten un quejido, una especie de ruido que no alcanzan a terminar antes de hundirse con un plop.
Lo primero que pensé cuando lo vi es que era una especie de truco, alguna clase de escena montada para promover la nueva película de porno terror de la temporada. Pero no, era muy real y a la protagonista del video la atrapó la policía de Bujogno, Bosnia, hace unos días.
¿Qué estaba pensando el camarógrafo cuando subió las imágenes a la red? ¿Esperaba ganar dinero, hacer reír a sus amigos, volverse una estrella de YouTube? No lo sé. Tampoco me voy a trepar a un púlpito a condenar a los cientos de miles que vieron el video, porque yo fui uno de ellos y el morbo es el morbo.

Los límites de lo que se puede y no se puede poner en una pantalla han sido tenues desde los orígenes del cine. Erich Von Stroheim, un director vienés hoy muy olvidado, arruinó su carrera testeando esos límites de maneras impensables para su época. Intentó estrenar una película de 4 horas, fue el primer director en filmar un mojón (La Marcha Nupcial), un diente cariado (Avaricia) y una erección apenas cubierta por la tela de un pantalón (The Merry Widow).
Von Stroheim –a quien algunos consideran el padre moral del porno y ciertos cines de vanguardia- estaba en las antípodas del camarógrafo anónimo de la chica y los perritos: lo que él buscaba no era el shock, sino registrar la verdad sobre el mundo que le rodeaba.
Pasolini –que filmó ese monumento al horror moral llamado Saló- decía que la única snuff movie real del siglo XX era la película Zapruder, el famoso metraje donde vemos a John F. Kennedy saludar desde el auto antes de recibir la bala. De hecho, Pasolini y muchos otros siempre recordaron que la cinta de Zapruder nunca fue completamente exhibida a la opinión pública, como si incluso en aquel momento extremo hubiera límites sobre lo que es permitido ver.
El cine jamás ha sido inocente respecto al tema de cuánto podemos mirar. Incluso en los principios de la era muda, los realizadores han buscado formas de impactar al espectador y hacerle correr a las salas. Ya fuera a través del efecto especial (desde Lang hasta James Cameron) o la violencia moral (desde el cine de gángsters hasta Haneke), una de las funciones de las películas ha sido exponernos a momentos donde nuestra fascinación por mirar compita con el deseo de apartar los ojos de la pantalla.

Además, para hacer el asunto más complejo y pantanoso, mucho de lo que aceptamos o rechazamos tiene que ver con el tono y la forma en que nos lo presentan. Esta semana se estrenó en Chile Kick-Ass, una gran película de justicieros enmascarados. Es una comedia que se burla del género de los superhéroes, pero a través del exceso y la violencia más absurda.
En Kick-Ass hay una niña de once años que mata y mutila personas con una sonrisa de oreja a oreja. Del ángulo que lo veamos, Hit Girl es una pequeña psicópata. Pero aceptamos sus acciones porque el tono de la cinta nos deja claro que estas suceden en un mundo de ficción completa y extrema.
Ahora, déjenme divagar por un segundo y preguntarme por qué los asesinatos de Hit Girl me divierten y hacen reír, mientras que la niña bosnia lanzando cachorros al agua me llena de rabia. ¿Es porque la primera es una actriz peleando contra extras que nunca resultan heridos de verdad? ¿O es porque la segunda hace lo que hace en un contexto sin música ni lindos colores, ni un montaje de videoclip?
En 1980, Ruggiero Deodato se adelantó veinte años a El Proyecto de la Bruja de Blair presentando un supuesto documental llamado Holocausto Caníbal, que tenía escenas bastante gráficas de maltrato animal y mutilaciones humanas. Se supone que Deodato debió probar que sus imágenes eran finalmente ficción, como lo eran la mayoría de los seudo reportajes de la serie Perro Mundo.

El truco sobre el que se promovía Holocausto Caníbal era que los horrores en pantalla eran reales. Y, contrariamente a lo que uno supondría, la gente llenó los cines. No eran enfermos ni psicópatas. Eran espectadores comunes y corrientes, ansiosos de una película que les ofreciera un estímulo extremo.
Dos géneros que han entendido a la perfección esa necesidad son el porno y el gore. Ambos han ido escalando a lo largo de los años: el cine pornográfico de los ’70, con sus Emmanuelle y sus Garganta Profunda luce casi ingenuo al lado de lo que se puede encontrar en cualquier sitio XXX de la red hoy día.
Y, si bien El Loco de la Motosierra y La Noche de los Muertos Vivientes siguen siendo mucho mejores películas que la mayoría de las cintas gore que se estrenan hoy, el impacto de sus carnicerías y matanzas luce mucho más atenuado al lado de festivales de tortura como Hostal y El Juego del Miedo. Tengo claro que estas últimas películas terminan teniendo un efecto anestesiante sobre quienes las vemos: no es casual que los fanáticos del cine gore lo consuman entre risas. Directores como Eli Roth y Alexander Aja no están buscando realmente perturbar, sino apelar a los recursos más bajos del género para darnos un susto o un momento de asco que dura unos segundos y no deja huella.

Supongo que cuando sabemos que una imagen de muerte es real, el impacto que sentimos es distinto que cuando tenemos claro que se trata de una ficción. El metraje de las cámaras de vigilancia de la secundaria Columbine que Michael Moore usó en su documental sobre esa matanza me sigue causando una inquietud que Martes 13 jamás va a producir.
Pero incluso dentro de esa división hay matices. Hablando sobre el video de la niña y su balde plástico, un amigo me comentó algo muy interesante: no sé si será por la cantidad de películas que he visto, me dijo, pero me perturba mucho más que maltraten un animal en pantalla a que maten una persona.
Es un gran dato a la causa. En cualquier película de acción regular, es probable que veamos morir o caer heridas a unas cuatro o cinco personas. Por lo bajo. Es muy raro que alguien mate un perro o incluso un caballo en una cinta de Hollywood. No estoy seguro de qué signifique ese respeto en la ficción hacia los animales (y que viene de mucho antes de la actual corrección política, ojo), pero sí tengo claro que cuando a un héroe de acción le matan el perro, va a correr mucha sangre en lo que queda de la historia.
En 1997, a propósito del reestreno de Star Wars en cines, Jonathan Rosenbaum hizo notar que una de las herencias de la saga Jedi había sido la de plantear la muerte del enemigo como un trámite limpio y sin sangre: los rebeldes hacían explotar los cazas del Imperio en mitad del espacio, dejando tras de ellos apenas una brillante explosión de chispas y polvo estelar. Quién sabe, se preguntaba Rosenbaum, si esa idea asentada en el imaginario gringo había hecho mucho más fácil la tarea del gobierno a la hora de presentar la guerra del Golfo como un espectáculo multicolor y no como la matanza horrenda que fue para quienes la sufrieron.

Ahora, desde los griegos en adelante, todos los espectáculos dramáticos han tenido su cuota de sangre y muerte. Nos gusta presenciar la violencia ficcionada y dejarnos llevar por el arte de quienes pueden filmar un destripamiento que parece real.
Pero de vez en cuando, por accidente, algo nos recuerda que las imágenes nunca han sido inocentes y que la muerte en pantalla es un feo espectáculo. Mañana se cumple otro aniversario del ataque a las Torres Gemelas. El efecto que tuvo en millones de televidentes la constante repetición del video del avión chocando con el edificio y las torres derrumbándose es algo que aún no podemos aquilatar.
Pero incluso ahí, en ese festival de explotación emocional, hubo una zona ciega que nunca vimos. Como dijera un ensayista francés, el ataque a las Torres Gemelas fue un espectáculo sin sangre. Miles de personas murieron frente a nuestros ojos sin que las viéramos realmente. No podíamos. En ese momento –quizás el verdadero hito histórico de la década- todo el poder de las imágenes en movimiento radicó en el escamoteo de la presencia humana.
“Antes”, dijo Susan Sontag “al presenciar algo inconcebible, las personas decían 'Fue como un sueño'. Ahora dicen 'Fue como una película' ".
Primero!! Legolas vs Gimbli, talla interna
Dentro de los límites, me acuerdo inmediatamente de Irreversible de Gaspar Noé, una escena de violación tan realista que me dejó para adentro o la masacre en la disco gay con un extintor por parte del novio de Mónica Belluci y es una de las películas que no puedo ver de nuevo. Otra que a mi parecer es AntiCristo de Lars Von Trier con mutilación genital explícita y violencia de igual característica.
Dentro de Star Wars está parte del Código de Hammurabi, te portas mal y corte de miembros.
Y en realidad coincido con Daniel, Bowling for Columbine es más impresionante ver un video real, que algo de ficción.
Con respecto a Saw y Hostal si bien provoca en algunas mutilaciones, ese que se shó, hay otras que simplemnte dan risa, como el ojo de la oriental que le cortan en Hostal o una tipa que la usan como conductor de electricidad en una de las tantas Saw.
tu posteo parece confirmar aquello que ver morir perros afecta más que ver morir humanos.
no se lo recomiendo a nadie, pero el peor video snuff que he visto en la red es el de los maníacos de dnepropetrovsk.
si buscai el dato en wikipedia curiosamente aparece al final una referencia a nuestro también horroroso megavisión.
hay que tener claras las diferencias pues...la sociedad actual está expuesta a una cultura de la violencia. Ahi es donde entra en juego eso que llaman criterio y tener la suficiente capacidad para distinguir cuando se está ante una situación ficticia (y su contexto) y cuando no. Si no, tendríamos que shockearnos con cualquier cosa.
Es decir, uno cuando chico veía el Chavo del 8 y sabía que, aunque pareciera gracioso, uno no podía andarle tirando ladrillos al prójimo, o partirle una escoba en la cabeza o aforrarle con un zapato. Uno cuando chico veía a Tarzán colgarse por una liana...y no intentaba.
Asi, por choqueante que sea una escena, el espectador tiene que tener dos dedos de frente para reconocer el contexto de cada situación. Un pape de Jerry a Tom no es lo mismo que una pendeja imbécil tirando perros al agua. Y para saber que cuando el niño se porta mal, no hay que estrangularlo
3 guys and 1 hammer.
sorry que te secuestre los comments, pero este link no cabe en twitter (si esta imagen no te provoca un tilt, nada lo hará)
http://s3.amazonaws.com/data.tumblr.com/tumblr_l8jk3rr9rI1qbc1rpo1_1280....
Lo que se debe o no se debe hacer en el cinef ue una discusión que tuve una vez a propósito de los documentales que hacen Perut y Osnovikoff, que pueden ser por muchos considerados buenas películas, pero que a mi no dejaban de parecerme incorrectos, lo cual ya bloqueaba la posibilidad de que me gustasen.
Y para mi por ahi ahi va el tema, si ves un video de algo que sabes que es real y que te parece incorrecto (Asesinatos, torturas) para mi existe una especie de bloqueo moral que te impide disfrutarlo, mientras que si sabes que es ficción puede gustarte (si es buena). En alguna otra discusión también alguien me invitaba a ver videos de accidentes y gente muriendo, y yo le decía que no me gustaban, lo que era incomprensible para esta persona si a mi me gustaba "braindead" o "audition", pero era el tema moral lo que a mi me bloqueaba, mientras sea ficción no me perturba (la única película de ficción que de verdad logró perturbarme fue "Saló")
PD: Me carga "el juego del miedo", no me asustó, no tenía sangre, no tenía ni una sorpresa y fome!!!, y al "loco de la motosierra" le tengo un respeto histórico nomás porque idem (sin miedo y sin sangre y una introducción latera)
Varias cosas :
Los caballos caidos de la batalla final de "kagemusha" me impactaron mas que ver a 200 soldados morir en cualquier otra pelicula.
Sentir placer o indiferencia en ver que alguien sufre o tiene dolor en la vida real realmente esta para siquiatria .Muchos asesinos sicopatas comenzaron con animales pequeños, lo que muestra su poca empatia ante el sufrimiento ajeno, asocian que las cosas, los animales y las personas son lo mismo.
Muchas veces las mismas noticias muestran escenas muy violentas cada vez de forma mas frecuente, pero nos empezamos a acostumbrar.
Me parece un excelente ejercicio pensar criticamente en las cosas que vemos ya sea ficcion o real, siempre me pregunte por que mucha gente vio el video de la niña naty sin preguntarse que eso era muy similar a ver pornografia infantil, justificando el hecho en que muchos lo hicieron (nunca lo vi, ni me emociona , ni me causa gracia ver una niña de 14 haciendo sexo oral).
saludos daniel
Se sabe que los nuevos ricos, los pobres que se hacen millonarios, suelen ser mas rastreros y ávaros que los que lo son de nacimiento. Del mismo modo, yo me hice amante del gore después de haber sido un caguica que no podia ver ni una gota de sangre en una peli y que habia sido traumatizado durante años por una escena de la cosa. Al superar mi debilidad, me volví un fanático de este tipo de cine y me vi montones de títulos miticos y no tan conocidos de los años 70 a los 90, como Braindead, Posesión Infernal, Burning Moon, Premutos, Hellraiser, Videodrome, Scanners, La mosca, La mosca 2, La saga Zombie de Romero y la de Fulci, Despedazator (Slime City) , Bone Sickness, Garden of love, y un larguísimo etc.
Pero existen tres films que han logrado hacerme estremecer, cuando pensaba que ya no habria nada del gore capaz de hacerme sentir nauseas.
NECKROMANTIC (1 y 2),GUINEA PIG: MERMAID IN A MANHOLE/ FLOWER OF FLESH AND BLOOD,FLOWER OF FLESH AND BLOOD
Una de las pelis mas polémicas de Japón gracias a sus escenas de gore realistas y sin ningun tipo de escrúpulos. Se dice que Charlie Sheen denunció a la autoridad Japonesa este film al recibir una copia pirata y creer que era verdadera, y finalmente el director del film tuvo que demostrar que los actores estaban sanos y salvos y era todo un montaje. ( del mismo modo que sucedió con Holocausto Caníbal)
No se si hay, pero diria que los limites actuales en el cine son los niños...no creo que se estrene una pelicula en que un cura viole a un niño, aun siendo ficcion eso seria chocante para la mayoria...o ver como torturan a un infante...diria que es lo ultimo que nos falta por ver en el cine.
Dentro de los límites, me acordé al ver Kill bill 1 en el cable, la escena de la pelea de la novia con los 88 locos, leí que Tarantino para pasar por el filtro de la censura, dejó en blanco y negro la pelea y las cortadas más notables. Ahora tengo la versión especial y extendida donde la escena está a todo color y es carnaza hasta decir basta.
Me sumo al debate confirmando el miedo de jfca283 respecto a que el cine no mostrará sufrir a un infante... desgraciadamente, ya ocurrió... y de la mano de uno de los peores directores de todos los tiempos: Uwe Boll y su nuevo trabajo "Auschwitz".
http://www.youtube.com/watch?v=NUB0QXscZAE
La escena final del niño quemándose en la incineradora fue la gota que rebalsó el vaso... es ficción, inspirado en una tragedia real, pero cuando vemos una escena así dan ganas de saber que diablos tenía en la cabeza Boll, si es que aún le queda algo, para filmar eso.
¿Por qué no escuchamos al maestro Hitchcock que dijo "Nunca mostrar la muerte de un niño en pantalla"?
Que buen ultimo comentario
el cine actual, en especial el japońes. está lleno de muertes de niños en cámara y las películas no sufren por eso.
de hecho, el mismo gran díscipulo de hitchcock, brian de palma, abre con una niña de ricitos de oro volando en una gran explosión en "los intocables".
y mucho antes ya la inocencia fílmica de los niños había sido profanada en películas de terror como "el exorcista" o "¿quién puede matar un niño?", una joya española que les recomiendo sin reservas.
http://www.youtube.com/watch?v=l-5YKAgpAK4&feature=related
Eso no responde a si es correcto o no. Por mi parte, defiendo la escena de Los Intocables por el puro hecho de que es tan sutil que ni percibimos lo que sucedió hasta unos momentos después. En cambio, si ves el link que dejé yo, puede que contradigas hasta que límite puede ser utilizado mostrar la muerte de un niño.
En realidad ninguno es correcto, el hecho de filmar en cámara, se vea o no claramente, no creo que sea la mejor forma de contar una historia. Hay muchas otras formas de atrapar al espectador que no requieren a niños muertos en sus imágenes.
http://www.epicfail.com/wp-content/uploads/2010/09/epic-parenting-fail-g...
ps: daniel wells, cómo cambio mi avatar? quiero uno más badass, no uno que parece de súper bosta.
regístrese primero y después ponga el avatar que quiera..o casi
gracias. igual como residente ilegal registrarme me parece mucho compromiso.
me despido con una escena fuertona, pero totalmente on-topic:
http://img340.imageshack.us/img340/1931/1276468213619.gif
Jajajaja, que fail!
MEGA FAIL!!
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