Mi entrevista con una estrella
(Hace algunos años, viajé a Estados Unidos de vacaciones y tuve la oportunidad de entrevistar a una vieja gloria para un sitio web chileno. Al final, el sitio nunca publicó la entrevista y me parece justo postearla aquí)
El tipo que tengo enfrente es un fumador de Marlboros en cadena, tiene las garras recién manicuradas y mira la grabadora con una mezcla de asco y curiosidad. El tipo que tengo enfrente es una de esas superestrellas que uno imagina encerradas en sus palacios de Hollywood. El tipo que tengo enfrente tiene el cuerpo cubierto de pelo café y unas largas orejas que deben ser suaves al tacto. El tipo que tengo enfrente se llama Coyote y durante décadas intentó atrapar a un escurridizo y confeso adicto a las anfetaminas llamado Correcaminos.
- No estoy convencido aún de la entrevista - dice, apagando otro Marlboro en la alfombra de su camarín - Odio que me malinterpreten.
- No quiero malinterpretarte.
- Siempre dicen lo mismo. Hasta los tipos de
- ¿Saliste en Rolling Stone?
- No, por suerte. Paramos la entrevista. Tengo contactos con el editor. Estuvimos juntos en la cárcel.
- ¿Estuviste en la cárcel?
- Historia vieja. Historia vieja.
Todo es historia vieja con el Coyote. Todo huele a pasado, a memorable, prestigioso, venerado pasado. Es como estar frente a Billy the Kid, como tomarse unas cervezas con John Wayne. El tipo -digámoslo de una vez- impresiona. Es alto, mucho más de lo que se ve en televisión. Digamos que perfectamente podría ganarse la vida en el básquetbol profesional, si tal cosa le interesara. No hay muchas pistas sobre lo que le interesa o no. Sobre la mesita entre nosotros está el DVD de La Pandilla Salvaje de Peckinpah, un par de compactos de música india y unas envidiables Ray Ban. Son las compras que el Coyote acaba de hacer en un mall cercano, donde paseó como un cliente más toda la tarde antes de venir al canal donde participará en un programa de conversación.
- ¿Te gustan los malls?
- Los odio. Pero firmé un contrato con los dueños. Me aparezco un par de veces al mes, doy una vuelta, compro algo. Publicidad.
- ¿Firmas autógrafos?
- No - dice violentamente - Jamás doy autógrafos. No creo en ellos.
Me consta. Hace más de diez años que no pone su firma en nada, y de hecho, uno de los últimos autógrafos que firmó -una recopilación de capítulos de su show en VHS- se remató hace poco por veinte mil dólares y ahora está en la colección privada de Steven Spielberg.
- ¿En qué ocupas tu tiempo por estos días?
- Estudio. Me interesan las culturas indígenas. Visito muchas reservaciones. Y ahora estoy escribiendo un guión.

- ¿En serio? ¿Sobre qué?
- Se llama Los últimos días de Laurel y Hardy. Es una biografía. Tal vez termine dirigiéndola para TNT.
- ¿Has dirigido antes?
- Algunos episodios de la serie. Ese donde me amarro a un cohete.
- Hay muchos donde te amarras a un cohete.
- Lo sé- murmura, con un tono de no-voy-a-facilitarte-las-cosas.
- ¿Era ése donde te caías a un precipicio?
- Ja. Tipo listo. Te crees muy listo.
Lo que mejor hacía el Coyote -no tengo que recordárselos, niños- era caer. Lo hizo cientos de veces. Desde precipicios, cohetes, puentes rotos, motocicletas. Descrestarse como una de las bellas artes. El Coyote, pensaba mientras me repetía todos los episodios que pude conseguir de su show, cayó y cayó por todos nosotros durante años. Hasta que la caída de verdad llegó, y vino el cierre del show, las drogas, el escándalo, la quiebra.
Y ahora, los contratos de publicidad con malls.
- Llevas años sin dar entrevistas y de pronto estás en todos lados. Acá, en un talk-show, hablando con periodistas de sitios web y ahora me dices que tal vez realices un telefilme. ¿Está el Coyote saliendo a la luz pública luego de tantos años?
- No he dejado la luz pública. Te olvidas de mis cameos en los Tiny Toons.
- Nunca veo los Tiny Toons. Me dan náuseas.
- Tipo listo.
- ¿Por qué crees que tu show sigue exhibiéndose luego de tantos años?
- Hicimos algo que valía la pena ver. Tenía un significado. Todas esas persecusiones sin sentido, todas esas caídas, eran como...una metáfora de
¿Sabes lo que me dijo una vez Allen Ginsberg? Que nuestros programas lo habían salvado de suicidarse. Que éramos lo más subversivo que se había hecho en televisión. Eramos lo que eramos porque creíamos en ello. Nos cagábamos diez veces a los de Disney, con esos códigos morales tan estrictos. El otro día fui a ver Shrek y no puedo creer la cantidad de cosas que nos han robado. Todos nos han robado. Groening pone un chiste nuestro en los Simpsons y dice que es un homenaje. Bullshit. Los únicos homenajes que me interesan son los que se cobran en el banco.
- Bugs Bunny estaría de acuerdo contigo.
- No me hables de Bugs. No menciones al tipo. Se acaba la entrevista, en serio.
- Okey, okey. ¿Qué tal el trabajo que hacen en Pixar? ¿Te interesan ellos? Tienen muy buena crítica.
-Fuck Pixar. No me vengan con estupideces. Bichos es un plagio de Los Siete Samurai. Ratatouille, Wall-E, Los Increíbles, son todas historias donde alguien especial y único aprende a besar el culo de la mayoría, de los mediocres. ¿Qué tienen de innovadoras esas historias? ¿Que son digitales? ¿Que tienen muchos colorcitos? Fuck Pixar.
Ahora está enojado. Le veo los colmillos, grandes y amarillentos bajo el belfo húmedo. Respira hondo y hasta mi cara llega el hálito del licor y el tabaco.
-Hablemos de otra cosa.
-Fuck Pixar. Ponlo en tu nota.
-Lo pondré. Ahora…
-Fuck them. Fuck them with a rubber dick.
-Okey. Okey. Ahora ¿sigues en contacto con alguien de la vieja banda? ¿Con el Correcaminos, por ejemplo?
- Poca cosa. Negocios, en general. Lo manejan los abogados. De vez en cuando tenemos que firmar algún papel y aprovechamos de tomar una cerveza, de ver en qué andamos.
- ¿Y en qué anda el Correcaminos por estos días?
- En jeep (ríe). Ya no puede correr. La artritis lo hizo adicto a la morfina, ¿puedes creerlo? Podrida vida. Se drogaba para correr y ahora se droga para olvidar que corría.
- ¿Era en verdad más rápido que tú?
- Jamás. Tenía los músculos de un canario. Había que hacer toda clase de trucos ópticos para que se viera tan veloz en pantalla. Pensar que era así de rápido es como creer que de verdad Lee Majors era un hombre nuclear.

- Entiendo. ¿Qué hay de cierto en que estás metido en prácticas chamánicas?
- Mi religión es asunto privado y no voy a discutirla con un periodista de sitio web.
- ¿Por qué das entrevistas a sitios web? Supongo que la gente de algunas revistas impresas mataría por tenerte en portada.
- Doy entrevistas a sitios web porque no los visito y no conozco a nadie que lo haga.
Tose suavemente antes de apagar su colilla y encender otro de inmediato. Su asistente, una bella chica de rasgos indios con quien intuyo que tiene algo más que una relación de trabajo, le trae una botella de agua mineral que el Coyote recibe con la primera sonrisa de la tarde.
-Buena chica- me dice cuando ella se va - La gente buena no es común. Son como piedras preciosas en un desierto, dice Manitú.
-No te ofendas, pero de verdad suenas como un chamán.
- No te ofendas, tipo listo, pero que no te suelte toda esa típica cháchara de "oh, sí, mis compañeros eran grandiosos, los Warner eran grandiosos, el show era increíble, el público es lo mejor" no quiere decir que sea un chamán.
-Pero supongo que tienes buenos recuerdos del show.
-Tengo buenas vibraciones de lo que mi trabajo provocaba. No de cómo lo hacía. Era un asco. Rodar en el desierto -aunque fuera de utilería-, con esos colores que te herían los ojos, y los directores vueltos locos haciéndote correr y correr. Y las caídas.
-Esa es una de las cosas que más me interesa saber ¿te lastimabas en las caídas?
-Oficialmente no. Había toda clase de medidas de seguridad. Trabajábamos con un chino, que después se encargó de todos los stunts y peleas de Akira y esos filmes de animé. También fue el coreógrafo de Sam, el Rey del Judo.

-Pero el chino no era infalible...
-Si me ves caminar por un rato, notas
-¿En serio?
-A mediados de los '60. Era la única alternativa que quedaba, no podía ser el Coyote de la televisión con una cara de bulldog. Me enviaron a Brasil, donde el mismo doctor que atendió a la Taylor. Un profesional. Me puso un puente de platino.
-Nuevamente tengo que pedirte que no te ofendas, pero ¿tiene algo que ver ese viaje con el hecho que en los sesentas fuiste adicto...?
- Ah, no es secreto. No me avergûenzo. Lo dijo Porky en su autobiografía, lo cuenta Bugs cada vez que le pagan, hasta Roadie lo dijo un par de veces. Sí, fuí adicto. Un consumidor pesado, de varios gramos al día. Coca, también heroína, y algo de anfetas, por lo de la velocidad.
- ¿Cuándo dejaste el hábito?
- A fines de los '70. Estaba destruido. Bajé demasiado de peso, perdí a mi pareja, no pude cantar en una nueva versión del tema del show. Era una ruina. Así que me interné. Cinco meses y como nuevo. Gracias, Señor, gracias.
Se echa hacia atrás, suavemente. No parece aburrido, tampoco interesado. Más bien da la impresión de ser un curtido criminal sometido a un interrogatorio de rutina.
- ¿Qué edad tienes?
- Cumpliré sesenta en septiembre. Viejo, ¿no? Pero me mantengo en forma. Me hice vegetariano -todos nos hicimos vegetarianos en algún momento- y hago calistenia todas las mañanas.
-Los días de los cohetes y las caídas quedaron atrás.
-Para siempre. Seguro no me vas a creer, pero nos han ofrecido millones, millones, por una nueva temporada del show. Por lo general tomo los adelantos y después me desdigo. Ni cagando. Ya quemé esa etapa.
-El Correcaminos siempre habla de ...
-El puede decir lo que quiera, pobre diablo. Si puede sacarle algo de dinero a las multinacionales, bien por él. Lo jodieron bien jodido con su dinero. Invirtió miles de dólares en ese proyecto de parque temático que Bugs y Lucas inventaron en los setenta y nunca vio un centavo.
-Lucas es un gran negociador.
-Ya lo sé. El presentó el proyecto de Space Jam a los estudios. Y lo de los Tiny Toons. Un tipo forrado. Tiene más dinero que Bill Gates.
-Hiciste un cameo muy divertido en el Looney Tunes de Joe Dante. Fue tu gran excepción.
-Dante era el director de The Howling. Hay que respetar a un bastardo así. Lo filmamos en un día.
-¿Nunca te ves con Bugs o Lucas?
- Jamás. Una vez Bugs, maldito conejo, armó una fiesta de aniversario o algo así en su mansión. Roadie me convenció y fuimos y ahí estaban todos, de smoking y posando para los fotógrafos. Recuerdo que Bugs me llevó a la piscina, que era más grande y bonita que todo este edificio, y me dijo: "Coyote, al final todo era dinero. Cuando lo entendí, lo pasé mucho mejor. Y tú también puedes pasarlo mejor. Deja que te meta al circuito, que firmes un par de contratos. Es el negocio del siglo. El revival. Tengo acciones del Cartoon Network, vamos a crear un programa de variedades". ¿Conoces El Fantasma del Espacio Coast to Coast?
-Me encantaba.
-El concepto era de Bugs. Bueno, no de él, maldito si en su vida inventó algo. Se lo robó a Elmer, que ahora da discursos en la Asociación de Dueños de Armas y poco más. Y yo iba a ser el anfitrión. Pero el Fantasma era más fácil. Además estaba quebrado.
- Y dijiste que no.
-Dije que no.
La asistente entra y nos dice que el tiempo se acaba. Una pregunta más. El Coyote suspira con auténtico alivio.
-¿Por qué rechazaste el dinero? ¿Tenías suficiente?
-Claro que no. Llevo años huyendo de la oficina de impuestos. Y hay un par de juicios pendientes por paternidad que me han robado sus buenos dólares. Dije que no por la libertad.
-¿La libertad?
-Está en la Constitución, ¿no? El derecho a ser libres. Yo ya sabía cómo quería ser libre. Y no pasaba por llenarme los bolsillos.
Se pone de pie. Me sobrepasa por veinte centímetros, fácil.
-Mira, tipo listo, voy a contarte algo. Una vez al director se le metió en la cabeza que rodáramos un episodio especial en Arizona. Es decir, que lleváramos la escenografía al desierto. Para que el calor, el verdadero calor, se sintiera en
Sólo por esa vez, nadie perseguía a nadie, no había estúpidos productos ACME, ni cámaras, ni micrófonos, ni precipicios. Sólo nosotros, corriendo a la par, corriendo para saber hasta dónde llegaba ese desierto. Por supuesto, nos desmayamos en un par de kilómetros y el equipo tuvo que llevarnos de urgencia a un hospital. Pero esa carrera...nunca

-¿Y qué crees que hay?
- El mar. ¿No es jodidamente raro? Nunca hubo mar en nuestras aventuras. Sólo desierto. Pero eso es lo que hay al final. El mar.
La asistente y otros tipos entran de pronto y apenas alcanzo a estrechar la zarpa del Coyote. Se pierde por el pasillo seguido por su séquito, mientras escucho a dos adolescentes que comen helado en un rincón.
-¿Y ése quien era? - dice el más joven, no puede tener más de quince años.
-El Gallo Claudio - dice el otro, cansado y sin despegar la vista del suelo.
brigido wn, convida un poco
se pasó, wn!! esta buenísima...
(la entrevista quiero decir, de otros accesorios, sin comentarios)
Algo extraño ... pero me divirtió la entrevista.
Grande el Coyote XD!!
sobre todo lo que dijo el coyote estoy ......
Daniel te pasaste es lejos la mejor entrevista que he leido ...de hecho a la impresora directo y quedara en mi pared ...soy una sentimental lo se! jajajajaja!!!!
Está muy buena la entrevista.
Otro ser a quien admirar ahora.
Grande Coyote!
Daniel, es lejos lo mejor que te he leido, muy buena entrevista, wn me imaginé de verdad todo el rato al coyote hablando contigo y ese monologo sobre correr en el desierto.... me emocioné... yo iba corriendo al lado de los dos personajes mientras lo leia. Te felicito por esta entrevista, muy buena.
Saludos.
Sí, a mi también me emocionó la parte en que cuenta que se sentía libre de correr por ese desierto sin fin ... y que al final, su fin era el Mar, que lindi *.*
Al final nunca supe si Coyote alguna vez atrapó al Correcaminos .... siempre quise ver algún día ese suceso, porque me daba pena el pobre Coyote, tantos intentos fallidos :(
Excelente entrevista.... pero faltó la pregunta acerca de como se fue a la quiebra por invertir en ACME, que fue una idea de él y que el resto del elenco no lo habló por diez años.
Saludos, gracias por el delirio.
muy entrete la cuestion, el coyote la llevaba, pero me asalta una duda (si pue, la duda me robó parte de mi sueño), si la entrevista fue hace años, ¿por qué Don Coyote nombra a Wall-E?
que refrescante leer al coyote, con el monologo del mar se me vinieron tantas cosas a la mente
muy buen cuento(?) villalobos
la perseverancia del coyote era heroica...
Gran entrevista, pero mmm... me quedo pensando algo, si el Sr. Coyote tiene 60 eso significa que su adolescencia y adultez joven la vivio como hippie, pero no se... siempre he visualizado al Coyote como un Punkrocker, su estampa me inspira mas la ira de la U.K de Rotten y Vicious que la paz de Joplin y Hendrix.
Aunque bueno, segun lo que lei en la entrevista, Bugs y el imperio han comprado un poco la actitud Punk del Coyote, aunque leyendo entre lineas se puede notar aun su antiguo espiritu.
"El Coyote no imponia reglas, las destruia, Anarchy in the W.B."
llegaba a mi ofi y firmaba el registro de asistencia como todas las mañanas y me acordé de otro papel que hacía Willy E., en una caricatura en que se hacía llamar Ralph...compartía crédito con un perro ovejero, eran vecinos, amigos y trabajaban en el mismo lugar...pero uno cuidando ovejas y el otro tratando de robárselas, recurriendo por supuesto a explosivos, trampas, inventos marca Acme...lo de siempre. Por lo general terminaban en golpizas hasta que sonaba la hora de colación o el fin de la jornada en que terminaban la pelea, marcaban tarjeta o cedían el paso al siguiente turno, no sin antes un muy amable..."hasta mañana Sam...hasta mañana Ralph"
...como es que no se acordó de esa etapa? tan intrascendente fue?
muy buena la entrevista, ahora estoy volviendo a SB de a poco
ez extraño pero ikual no sta mal la verdad lo encontre interesante *_* muy brigido pero interesante *-)
Deja un comentario
No se publicarán comentarios que ofendan o injurien a personas y/o instituciones. Tampoco aquellos que ocupen un lenguaje inapropiado para un lugar público.